Suele decirse que los grandes proyectos toman su tiempo en madurar, perfeccionarse y fructificar. Y de la mano de Dios, esas grandes obras no pueden sino dar buenos frutos.
Todo comenzó cuando Manuel Fontes de Albornoz, fundador e instructor de la recién creada FERT (Asociación Familiar para la Educación y Relaciones Tutoriales), llegó de España en 1973 con la idea de promover orientación familiar. Esto inspiró a un grupo de familias cercanas al Opus Dei a crear COFAM (Centro de Orientación Familiar) en 1975, un proyecto dedicado a fortalecer la familia y la educación personalizada. La visita de san Josemaría Escrivá en 1974 fue clave para consolidar esta misión.
En 1985 se forma el grupo promotor compuesto por los Cavassa, del Águila, Belaunde, Benavent, entre otros. Se compra el antiguo club ecuestre Pinerolo en Monterrico y comienza la construcción rápidamente. El 6 de abril de 1987 inician las clases con 68 alumnos en los primeros cuatro grados de primaria. El primer director, Víctor Pease, logró que Alpamayo obtuviera estatus de colegio experimental y bilingüe, lo que permitió flexibilidad curricular. Durante 12 años, la institución funcionó en esa sede, creando recuerdos profundos en sus exalumnos que aún hoy recuerdan con cariño el viejo pino del patio.
Hacia 1996 ya se tenía decidido que el colegio debía crecer. Se adquiere un terreno de más de cinco hectáreas en Ate, en la calle Bucaramanga. La primera piedra se coloca en septiembre de 1997 y la inauguración oficial ocurre el 27 de mayo de 1999. En esta nueva sede, Alpamayo implementa proyectos innovadores como Optimist y Snipe, alineándose con los mejores estándares europeos.
A partir de 2011, bajo la dirección de Mgr. Renzo Forlin Struque, la institución se enfoca en tres pilares de crecimiento. Primero, la internacionalización: incrementa el bilingüismo a más del 50% del plan de estudios y logra que más del 20% de sus estudiantes prosigan sus estudios en universidades del extranjero. Segundo, la innovación académica: migra del modelo educativo por contenidos al modelo por competencias e implementa el Bachillerato Internacional desde 2012. Tercero, desarrollo de infraestructura: en 2016 se concreta el moderno polideportivo con dos canchas de básquet y vóley.
A lo largo de su historia, Alpamayo ha mantenido un fuerte enfoque en valores y formación integral. El programa «Solidaridad», iniciado en 1994, atiende anualmente 11 proyectos y apoya a más de 500 personas necesitadas. El deporte forma parte del ADN fundacional de la institución, con logros consistentes en básquet, fútbol, natación y atletismo. Eventos como «Esquisse» (la máxima representación teatral) y «Alpamayo In Concert» (presentación de la orquesta sinfónica) reflejan el compromiso con la educación integral. Y en todo esto, la familia sigue siendo el eje central, con programas de formación de padres y un sistema de preceptoría que acompaña el proyecto personal de vida de cada alumno.
Hoy, más de 35 años después, Alpamayo continúa con el lema #AlpamayoParaTodaLaVida, sintetizando su promesa: una educación que trasciende los años escolares